miércoles, 7 de mayo de 2014

MI CAPITANA



En las aguas de mi puerto

tengo a mi barca trainera,

que viste de mástil blanco

y de amarillo la percha.



Tiene en la proa dos anclas

encima de sus aletas,

de proa que son amuras

de su barca airosa de vela;

sus toletes tiene erguidos

en sus propias chumaceras,

los remos con sus estrobos

con furia bogan y sueñan.


Zarpa la barca hacia el mar

en busca de plata fresca

encontrándose con dos bancos,

gancho, dentro ya la pesca.


Se acrecienta el viento norte

que a todo el mar envenena,

y el patrón con voz de mando:

Venga, a izarme la vela

que el viento nos viene encima

y llevo rumbo de tierra;

subidme los cuatro risos

hasta que hinche la lona negra

que en mi mano aprieto escota

por tanto viento que vienta,

del primer cuadrante,norte

y de la cruda y cruel galerna.


Ya se divisan las casas

de nuestra rada pesquera;

ya vamos llegando a puerto.



Mi capitana,entra contenta

por dejar las aguas verdes

de la mar que es tan cruenta.


Y vuestras mujeres ya miran

como la comandante regresa

atrancando ya en el muelle,

su gente ya danza en tierra

abrazando a sus esposas,

y ellas con amor los besan

y el patrón con voz de mando;

dice échame la pesca en tierra

que yo me quedo en mi barca

por no tener quien me quiera.






ERES BRISA, ERES AIRE


Eres la brisa blanda y ligera,

la caracola de  espuma clara

y la medusa amarilla y negra,

y aquel beso que está perdido,

en las orillas de mis riberas

y en los cantizales brunos ,

donde tengo mis traineras,

y tú desde allí, me contemplas

desde las dunas de arena.


Ven oh, amada mía, consuélame

Y abrásame  en tus veredas,

ámame desde tus sentidos,

oh, diosa de mis poemas,

ven tú oh, Gioconda mía

que estoy entre estas cadenas,

Libérame de este suplicio

te exhorto oh, libella mía.


Ven, en el regazo del alba

entre las nublos que surcan,

antes que fenezca este mundo

y tú con tu gloria me besas,

para irnos de este quebranto,

y poder besar la vida eterna,

y tú les dirás adiós…,

adiós a mis trovas y versos,

y yo adiós le diré…,

adiós a mi querida tierra…




MI TRISTE INFANCIA


Contra la corriente amarga

sobre el río de mi infancia,

se acercó una barquilla

al costado de mi barca.

La mía era la negra,

la otra era la blanca,

pero tan bonita era

cuando se enarbolaba

que todo mi gran amor

era comprarme esa barca.


Yo no tenía los medios

ni valor a desamarrarla,

sólo sentía tenerla

y con amores comprarla.


Siguiendo nuestros murmullos

sobre las tranquilas aguas,

la barquilla se viró

inclinándose a la banda.


Y yo, sobre corrientes,

supe llamar a mi alma

preguntándole por qué

no era querida mi barca.

Ella me dijo que no,

que el mundo era una trampa,

que todo era mentira,

que todo era una farsa.


Cuando salió de aquel río

dolorida y cabizbaja,

¡qué angustia muerta en tristeza!,

¡cuán ojos llenos de lágrimas!


Aquí al pie del juncal

sobre el río de mi infancia,

yo no vi otra barquilla

nadar mejor en el agua.


Yo soy la chalana negra,

fiel amiga de la blanca,

y a pesar de tanto tiempo

que entre ambas no se hablan,

aún me sobran suspiros

para comprarme esa barca.





DESTELLO MÍO


Eres el destello mío,
el rayo iluminado de mi pecho
que a las sombras las ahogan
y envuelve en sus brisas.
Y ese vino amargo
que embrujaba 
y te empujaba
hasta el fondo de los fosos 
cual tempestades
de fría hiel al ciego abismo.

Y esos fulgores que cabalgaban
en las nubes se perdieron
con la luna mágica que salivó
a las estrellas enlutadas.

Y ese rocío en la mañana
que se acerca en las auroras
con la guadaña de muerte
en sus cúmulos fenecen.

Más el necio y hosco aire
acuchillan a tu febo
y todos ellos entran al templo
oscureciendo las retinas
con el éter  del  hechizo.

Reduciendo en fría sangre,
las cándidas brisas que repasan,
por eso, ven estrella mía, ven,
compasadme esta sombra 
que me hechiza
que se agolpa 
en las persianas de mi pecho
y sin juicio vencen al trovero febo.

Y tú estrella mía, álzate a los cielos
que los ángeles vivos
te harán una morada encima de las brisas
para vivir conmigo, allí en el templo
inmaculado del edén
en ese valle de amores seremos
y santos por los siglos de los siglos.

 


POEMA EN PRIMAVERA


Mariposa del aroma
aprisióname en tus rejas
en las cercas del arco iris  
en las moradas de los valles
y campos verdes de amapolas
y de blancas  margaritas
embelésame en tus cabellos
de ágata y de berilo del pórfido
en tu alma y no en el seco olvido,

Extíngueme en los aires olorosos
de tus hambrientas lluvias
en esta hechicera primavera
donde tu belleza besa mi alma.

Ven pajarillo mío,
pósate en las retinas desnudas
de estas entrañas mías
como la gota de agua que se funde.

Eres la raíz de la hierba
eres el brillo que estalla
entre mis retinas al verte.

Te contemplo allá por las pampas
de las arenas e infinitas  playas
y en el jardín de mis venas.

Ven a mí, escapulario mío
adósate en mi pecho
y arráncame del alma
ese beso que nunca nos dimos
en las mudas sombras
donde fenece la ternura amorosa
y  la más linda leyenda  
de nuestra sublime amor
y ardorosa primavera.




CÓMO YO QUISIERA


Sin querer, he llegado a quererte;
sin querer, te quiero eternamente;
sin querer, te quiero hasta la muerte;
mas, en el momento de conocerte,
si te quisiera querer para quererte
y convertirte en mi dulce amor,
¿ Pero dime cuál sería mi querer
para saber enternecerte?

Yo te quiero hasta morirme,
y aun no queriendo, te quiero,
mas este querer que tengo,
más luminoso que el fuego,
si fuese como quisiera...
¿qué terrible amor tendría
si tú quisieras ser mía
del modo que yo quisiera?

Sin querer, te he conocido
mirándote de cerca.
No miré para quererte.
Mi amor, sin conocerte,
inocente y distraído,
fue cuando tú lo miraste.

En tus palabras celestes,
como en tu verbo encendido,
aquel fulgor se nubló,
aquel mirar me ha vencido.

¡Cuánto amor acumulado
tengo en mi pecho escondido!
¡Cómo te quiere mi entraña!
¡Cómo te ama el suspiro!
¡Ojalá! que el sin querer
que en tus ojos ha nacido,
me conquiste lo que espero:
éste, mi galáctico amor,
éste, mi cándido sueño,
este gran tesoro mío
por él que vivo cautivo
y todos los días muero.

Mi alma se desespera
y yo suspirando pienso:
¡cuánto querer yo quisiera
y cómo quisiera quererte!
Hoy tú sabes que te amo
y sabes lo que te quiero;
pero nunca has de saber
lo que te amo en secreto




MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS



El río dorado que confluye en mi alma
nos separa más allá de las estrellas
no hay dicha para alcanzar la patria
por ello, las yemas de mis dedos
no posarán en el blando de tus labios
ni podrán acariciar las orillas de tus playas
ni tus perpetuas sombras y tupidas selvas.

Esta noche sentí como la seda de tus dedos
destapaban el estanque de mis aguas
vi, como las puntas de tus cabellos
se doblaban encima de mi pecho
y como tus amantes labios 
en mí se fundían,
derramando esa inmaculada miel
de tus lejanas estrellas.

Vi como tu corazón se llenaba de gozo
como colmaba de ternura
al contemplar las diáfanas playas
y lo angelical de mis bosques
todo ese sueño se ocultaba en la sombra
en la lobreguez de nuestro encendido amor.

Saliste en las privanzas del viento
descalza y de blanco jazmín vestida
Te vi atravesar mi alcoba 
como una virgen.

En este instante te llamó la luna
y en ese resplandor celeste,
fuiste arrebatada por la Venus 
de la aurora.

Al despertar, despertó mi dolor y dije:
“Ni todos los besos en tus labios
que yo pudiera darte
apagarían la desesperada sed
y la profunda necesidad de tenerte”.

Así te hablé ángel mío,
hechizo de mi vida,
embeleso de mi alma
y antorcha de mi ser
porque agonizo de amor
me consumo cada día por verte.
sé que algún día moriré
como muere la hiedra fijada a su tronco.

Moriré esperando
a que tus bellísimas manos me liberen,
si me liberen de este terrible yugo
para poder fundirme en ti,
en el amante embrujo de tus ojos
y poder beber en el valle 
de las perlas de tu boca
y adormecerme en las blandas 
dunas de tus pestañas
y decirle a la potestad oculta,
que tú eres mi adorado amor