domingo, 11 de mayo de 2014

SOMBRAS Y FANTASMAS


Me espantan las negras sombras
de sus negruzcos nubarrones,
y sus lenguajes furibundos
que cuelan por sus embudos 
saliva verde se va por el río
sus bocas las tienen rotas 
hasta comer la luna
y los peñascos de las olas
son ellas con ojos de moscas
falacias blancas que vuelan
al cielo perdidas de las analfas
sombras que tienen tres manos,
dos a la izquierda otra a la diestra.…

Los pensamientos de satán
son lo que las alimentan
los toman al desayuno
y los reparten a la cena.

Se tapan con máscaras blancas
y cuentan cuentos y más cuentos
y de sangrientas hazañas
ellas tienen cuatro cabezas,
la mayor la tienen por la espalda,
y dos más entre los hombros
y la más terrible que llevan
es mayor que una escafandra,
y las sombras que yo he visto
tienes ojos de lagartas
clásico de esas  voladoras
compositoras de cuentos
sois vos las fantasmas?


MI TIERRA Y ELLA





Eres la brisa blanda y ligera,
la caracola de  espuma blanca
y la medusa amarilla y negra,
 y aquel beso que está perdido,
en las orillas verdes de mis riberas
y en los pedregales del viento ,
donde tengo mis viejas y poderosas
galeras, y tú estás pensando
sólita en esa romántica piedra 
y en las colinas angustiosas,
torrentes de agua 
que obstruyen tus venas, 
y en mis terribles llantos 
profundos en penas.

Ven ¡oh! amada mía
escóndeme en tus veredas,
ámame desde tus ojos,
¡oh! diosa mía de mis poemas,
ven con tu locura hasta mi bahía,
que estoy entre cadenas,
y entre rejas de murallas,
cautivo estoy en la húmeda celda
te suplico diosa del aire,
a ti, mi libella.

Ven en las manos del alba
entre las nubes que vuelan,
antes que se acabe el mundo
y tu con tu gloria me besas,
para irnos de este valle,
y besar la vida eterna,
y tú les dirás adiós,adiós…,
a mis versos y poemas,
y yo os diré adiós:
¡Adiós mi amor!,
Adiós mi querida tierra…




AMADA MÍA



Todo es oscuridad
en mi silencio amargo
¡Oh! mariposa mía
de mi dorada flor querida!
qué inquietante es mi andar
para verte y caramelearme
en tus bellísimos ojos.

En el sentir doliente
en el cerro de tu montaña
que sueña en las leves
y verdes brisas del alma
para decirte: artemisa mía,
te quiero entre mis aguas
en tus doradas playas
ansiadas conchas y perlas.

Al pie de las  arenas
de las barcas negras
besaba yo tus ojos
para quererte en el limbo
eres mi desesperación
mi corriente sanguínea
del ardiente amor
que en mí se perpetúa.


Se dilata la pasión
entre las lechugas
los zancos de musgos
suspiro en un beso
para dormir el sueño
en las dunas de tus ojos
más mi barca varada
en la batalla y la locura.

Eres mi frenesí
el alfolí de sangre
que devora y aniquila
el centro de mi vida
mi adorada musa
que dolor que ahoga
solapante que invade
mis dorados sueños.

Hechiceros sueños
del imborrable amor
que loco en mí
como misteriosa sombra,
que nunca, nunca,
se aparta de mi ser.

No sé por qué
te presentas siempre
en la esplendorosa noche
como la  luna roja
posándote en mis labios
para beber el zumo
que nos lleva a la gloria.

Goteo de miel
cristalino que cae
de los dóciles bosques
de las cálidas estrellas
de estas divinas fuentes
deseadas y amadas aguas
que nunca beberé contigo.

No sabes cuánto te amo
amor de mis consuelos,
amada mía, mujer de olivo
que se anuda mi ser
se me tullen los dedos
los nudillos del alma
y me voy desaguando
se va filtrando mi vida
por querer tenerte.

TE QUIERO


Te quiero hasta el rincón del alma,

hasta el último halo de mi aliento.
Te quiero más allá de las galaxias,
más allá de todos los conceptos.
  
Te quiero con sentido estricto,
con el ansia que excede la pasión.
Te quiero como quiero a mis ojos
que por tenerte, me quedase ciego.

Te quiero encima de los mundos,
más allá de todos los silencios,
más allá de todo lo que digo,
más allá de todo lo que pienso.

Yo te quiero desde el alma,
desde el vínculo sincero.
yo te quiero en la distancia
y te quiero en mi tormento.

Te quiero por tus pupilas,
por los bucles de tu pelo,
por lo dulce de tu alma,
por enseñarme a ser tierno.

Te quiero, por lo que eres
aunque te falten los pechos,
aunque te falten los dedos,
aunque te falten los brazos,
te quiero, aun así, te quiero.

Sólo quisiera quedarme
con esos tus ojos pulcros,
con esa piel de tus labios,
con esa voz de tus cielos,
con esas mejillas claras,
con el volcán de tus besos
y con tu boca de lirio,
cuando me dice: te quiero.





VEN DELIRIO MÍO



Que inquietante dolor se me esconde
en los angostos caminos de mi pecho,
cuando te escucho en las ventanas de la noche 
con tu voz angelical entre arpas de los cielos 
tú, perfección mía, amor perpetuo.

A la deriva me van vaciando los martirios
y mirando las retinas de mis rojos horizontes
hechizo mío, sinfonía que moráis en mis arterias
cuándo las auroras vespertinas me alimentan
con tus ojos en mis ojos mirándome, ardentía mía.

En los llantos de la noche ven y abrígame 
que tengo el alma cautiva y hambrienta
de aquellos besos que nunca nos dimos
de aquellas caricias que quedaron guardadas.
adéntrate en mí, hechicera de mis antorchas.

Ven delirio mío, dame esos cielos de tus labios,
oh, tierno colibrí ven a mí  con el amor de tus palabras
que clavadas quedarán en mis entrañas
porque vivo entre suspiros y esperanzas,
esperando las señas de las manos de mi doncella.

Eres playa blanca y alameda de yerbas tiernas
de su crustáceo de las arenas…¡Oh, mi sirena!
que cantas en las mareas las semifusas blancas
y negras así,se va yendo mi impaciente espera,
consumido en las silenciosas sombras que mueren
donde una voz silente clama y dice: que vengas a verme.


miércoles, 7 de mayo de 2014

DOLOR DE AMOR



No dejes que los vientos
empañen mis delirios,
se tú la amada diosa
quien diga la verdad

No dejes a mi vida
en la “penumbra vaga”,
camino de la sombra
que le den este final.

Es tanto lo que lloro,
es tanto lo que gimo
que las más duras piedras,
socorren mi dolor.

Endulza mis cabellos,
pirámide de mi alma,
orillas de mis sueños,
canción de mi soñar.

Las huellas que te dejo
en estos versos míos,
son besos de espuma,
que siempre te he de dar.

Aquí en esta playa
sentado estoy muriendo,
aquí quedan mis llantos
por nuestro bello amor.

¡Oh, perla de mis mares!
¡Oh, mar de mis amores!
¡Oh, playa de mis ojos!
¡Rincón de mi dolor!.

Que flujos y mareas
se agolpan en mi barca,
que tempestad tan cruenta
me azota el corazón.

Oh, dulce selva mía
ya veis la mía pena,
ya veis el alma mía
que muere de ansiedad.

¿Si está pidiendo vida?
¿Por qué, dejáis que muera?

Pues vengan las palomas,
gacelas de los bosques,
y arcángeles del cielo
a darme esos consuelos
por el dolor de amor.


QUIERO MORIR CON ELLA



Los edenes están verdes, 
más verdes son tus balandros 
la senda que conduce a tu vereda 
está adornada de tus divinos besos
y de las inmaculadas brisas 
que besan tus magos cabellos 
de aguas tiernas
que te suspiran con vehemencia 
como las inaccesibles estrellas.

Pequeña mía, 
eres como la chispa de luna blanca
como la cantinela de la cigarra 
en las noches cuando ella sueña,
los maderos de mi barca 
se inclinan por los dedos de tus mareas
floreciendo con las líricas 
sinfonías de la esperanza
que fantasean tus pulcras pupilas.

Compréndelo amapola mía 
y de los campos sensitivos,
Paloma de mis campiñas, 
está desesperación que tengo 
por no tenerte es más profunda 
que el abismo roto,
insondable piélago, frío y oscuro.
Amapola de mis campos libres 
cuántas veces bese tus delicados pies
y embellecido tu boca 
con las aguas de la lluvia loca.

Ven ángelus de la tarde  
lleva  a mi diosa a los mares de Venecia
y expándame en las azules albas  
y en los trigales de tus primaveras
para que me bese 
como besa el agua del mar 
a las ávidas arenas de la playa sola
encáuzame en los ríos de tus ojos 
y en tus cañaverales  de tus pestañas.

Acaríciame como acaricia la lluvia 
a los campos de la tierra árida
que bendita se inclina gratificada 
y besa los pies del cielo,
¡Oh! vientos del norte 
traedme a mi Sibilina 
hacia mi esotérica barca 
quiero morir con ella 
en las alfombras y plumas 
de sus solitarias espadañas.