jueves, 26 de febrero de 2015






TE QUIERO EN LA SELVA DEL SILENCIO  


Me han silbado los vientos,

se me han rasgado las velas
,
me han desligado la flota 

y las drizas de mis venas.


Me desangraron las ramas

me derribaron los templos

devastaron con mis castillos

en las cárcavas del silencio.


Si vos me habéis lacerado 

sabiendo que os quiero tanto

¿por qué me habéis clavado

este inmenso escalpelo 

en mi solitaria espalda

y en el centro de mi pecho?

Ya no viven mis deleites

ya no viven mis consuelos

y aunque vivo sin vivir

voy viviendo entre lamentos

pero sigo siendo esclavo

de tus ojos hechiceros

de tu boca de escarlata

de tus manos y tus dedos.

Qué desdichas las que vivo

qué fatigas las que siento

qué sombra la que me asombra,

cuando te pienso en silencio.

  
¡Oh! qué locura es la mía,

que terrible este lamento

qué honda la pena mía...

y qué largo es mi tormento.

  
Escóndeme en tus cobijos,

si quieres detrás del viento,

acógeme en tus palabras,

y ahógame con tus besos.


Ocúltame sobre tus juncos

en las dunas de tus senos

encadéname en tus ojos

y en el cráter de tus pechos.


Envenéname con tu boca

hasta morirme en el tiempo,

cúrame con tus belfos diurnos

y abrásame con tus fuegos.


No te diré más palabras

ni tantos rendidos ruegos;

pues no sabes lo que yo sufro

ni sabes lo que yo padezco

tampoco sabes, ¡oh cielo mío!

lo recóndito que te quiero

te quiero con mi locura

te amo con mi tormento

sufro con la pena mía,

muero en cada momento

consumiendo la vida mía

queriendo como te quiero

y así me iré de esta tierra,

llevándote entre mi pecho

en el dolor de mis venas

en tu valle  angelical,

y en mis eternos silencios.

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